Un domingo por la tarde de más de lo mismo

Hay un latido de vida
por las esquinas de la tarde
y un pájaro serena el silencio
en notas de aleteos suspendidos.

Profunda respiración
entre latido y latido del aire.

Como un mar vertical
sube la enredadera
hasta alcanzar el tejado, o quizás,
más alto, más alto...

Sobre el mimbre descolorido de la mesa
un libro abierto por la mitad de su espalda,
sospechas fundadas del poeta aquél
que fue asesinado en Granada.

Cerca, las gafas cansadas de vivir tantas cosas.

Una atmósfera de agua
se adivina en la lejanía
con su son estridente de trueno infinito.

Esperando tu llamada de amante siempre,
se van dando por vencidos mis ojos
en su cortina de párpados cansados.

Suena tras la ventana
"aquellas pequeñas cosas" de Serrat
y bailan un vals de hojas los álamos del camino.

Por los demás, más de lo mismo.

______